We wish you a merry chrismas
Ya entrando diciembre en todos los canales de
televisión comienza el bombardeo publicitario con los jingles mal copiados, las ofertas navideñas y las festividades con apellido como navidad Falabella, o año nuevo París, y es que en ésta época del año más que nunca se manifiesta la premisa de eres lo que tienes, más eres mientras más tienes. Este fenómeno se ve potenciado por el analgésico de la tarjeta de crédito, que nos da la libertad de tener lo que queramos sin sufrir, por el hecho de que no podamos costearlo.
2, 6, 10 ,24 y 36 cuotas, son las promesas de que ese gustillo no nos dejará la billetera parapléjica, la quimera de los módicos pagos mensuales se ha tomado las calles. Y es que cuesta bastante no caer en este consumismo exacerbado ya que desde finales de octubre comienzan los guiños de las casas comerciales, respecto del último grito del viejo de pascua, una guitarra invisible, un peluche que cuenta chistes o una bicicleta que parece moto, no salimos completamente de Halloween cuando ya estamos atragantados con las ofertas navideñas, y pareciera que cada casa comercial y supermercado tiene los derechos de autor de la navidad ya que presenta diferentes visiones de esta.
¿Es en realidad necesario tanto descontrol frene a lo que el mercado ofrece? Pese a ser un partidario acérrimo de la enjundia, he de reconocer que la fiebre navideña me ha superado, los jingles, frases sin sentido y promesas de lindos deseos al comprar con tarjetas, pudo más que los recuerdos felices junto a la familia. Y es que, en esencia, esta fecha se trata de pasar tiempo con la familia, disfrutar con los seres queridos, pero estamos tan sumergidos en el comprar y adquirir que, del total de tiempo libre que tenemos para estas fechas, es probable que pasemos más de la mitad en un mall buscando la oferta perfecta, y no me mal entiendan, no digo que un presente navideño no sea un detalle necesario para estrechar los lazos y demostrar que una persona nos importa, pero esto se vuelve un problema cuando priorizamos el estar sumergidos en una tienda de sol a sombra con el pretexto de regalar cariño.
Que el dólar subirá, es el último embarque, son de edición especial, los comerciantes siempre tienen una excusa para adelantar las ventas, entrar en nuestros bolsillos y terminar luego con su stock, así les quedará bodega libre para los productos de san valentín. Es irrisorio pero penoso al mismo tiempo ver como una festividad con un origen familiar y de reflexión se ha convertido con el tiempo y “los medios” en algo tan vano y superfluo. Hay que hablar con la verdad, los medios hacen pan y circo de toda esta celebración, con la típica notita navideña de todos los años, en donde aparece el periodista con el juguete de última moda y preguntando cómo se comportan los chilenos ¿Estamos más apretados que el año anterior?
Por eso en esta navidad no se aflija si su presupuesto no alcanza para regalar ese televisor de 32 pulgadas que tanto desea o ese robot que se transforma en 36 animales distintos, un regalo más humilde pero hecho desde el corazón vale tanto o más que ese goce material, el consumismo es algo que los medios y los intereses privados han instalado en nuestro imaginario colectivo, las necesidades no se cubren con trozos de plástico, se cubren con amor, cariño y buena voluntad.
televisión comienza el bombardeo publicitario con los jingles mal copiados, las ofertas navideñas y las festividades con apellido como navidad Falabella, o año nuevo París, y es que en ésta época del año más que nunca se manifiesta la premisa de eres lo que tienes, más eres mientras más tienes. Este fenómeno se ve potenciado por el analgésico de la tarjeta de crédito, que nos da la libertad de tener lo que queramos sin sufrir, por el hecho de que no podamos costearlo. 2, 6, 10 ,24 y 36 cuotas, son las promesas de que ese gustillo no nos dejará la billetera parapléjica, la quimera de los módicos pagos mensuales se ha tomado las calles. Y es que cuesta bastante no caer en este consumismo exacerbado ya que desde finales de octubre comienzan los guiños de las casas comerciales, respecto del último grito del viejo de pascua, una guitarra invisible, un peluche que cuenta chistes o una bicicleta que parece moto, no salimos completamente de Halloween cuando ya estamos atragantados con las ofertas navideñas, y pareciera que cada casa comercial y supermercado tiene los derechos de autor de la navidad ya que presenta diferentes visiones de esta.
¿Es en realidad necesario tanto descontrol frene a lo que el mercado ofrece? Pese a ser un partidario acérrimo de la enjundia, he de reconocer que la fiebre navideña me ha superado, los jingles, frases sin sentido y promesas de lindos deseos al comprar con tarjetas, pudo más que los recuerdos felices junto a la familia. Y es que, en esencia, esta fecha se trata de pasar tiempo con la familia, disfrutar con los seres queridos, pero estamos tan sumergidos en el comprar y adquirir que, del total de tiempo libre que tenemos para estas fechas, es probable que pasemos más de la mitad en un mall buscando la oferta perfecta, y no me mal entiendan, no digo que un presente navideño no sea un detalle necesario para estrechar los lazos y demostrar que una persona nos importa, pero esto se vuelve un problema cuando priorizamos el estar sumergidos en una tienda de sol a sombra con el pretexto de regalar cariño.
Que el dólar subirá, es el último embarque, son de edición especial, los comerciantes siempre tienen una excusa para adelantar las ventas, entrar en nuestros bolsillos y terminar luego con su stock, así les quedará bodega libre para los productos de san valentín. Es irrisorio pero penoso al mismo tiempo ver como una festividad con un origen familiar y de reflexión se ha convertido con el tiempo y “los medios” en algo tan vano y superfluo. Hay que hablar con la verdad, los medios hacen pan y circo de toda esta celebración, con la típica notita navideña de todos los años, en donde aparece el periodista con el juguete de última moda y preguntando cómo se comportan los chilenos ¿Estamos más apretados que el año anterior?
Por eso en esta navidad no se aflija si su presupuesto no alcanza para regalar ese televisor de 32 pulgadas que tanto desea o ese robot que se transforma en 36 animales distintos, un regalo más humilde pero hecho desde el corazón vale tanto o más que ese goce material, el consumismo es algo que los medios y los intereses privados han instalado en nuestro imaginario colectivo, las necesidades no se cubren con trozos de plástico, se cubren con amor, cariño y buena voluntad.
Por Sebastián Bustos
“100 latigazos por mala puntería”
El mundo árabe elogió como un héroe al reportero iraquí que le lanzó sus zapatos al presidente Bush en señal de desprecio.
En el lejano Irak, sacarse los zapatos y arrojarlos a quien uno desprecia, es una practica regular dentro de la sociedad, es un signo de repudio ante una persona que ha provocado perjuicios o de alguna manera ha deshonrado el honor de Irak, o de ser irakí, como mostraron cadenas internacionales de televisión, en uno de los archivos de imágenes del derrocamiento de Sadam Husein, al ser derribada una majestuosa estatua de su persona, una multitud arrojaba sus zapatos a la estructura, mientras esta caía.
Durante una conferencia de prensa en Bagdad en una visita no anunciada para "despedirse" de las tropas, a sólo 37 días distancia para que herede la guerra su sucesor, el presidente electo Barack Obama, quien ha prometido acabar con el conflicto; El criticado presidente W. Bush fue víctima de un ataque con un nuevo tipo de proyectil.
Un periodista pidió su turno para preguntar y cuando fue el momento de hacerlo, se apresuró a quitarse los zapatos y arrojárselos con ira al mandatario norteamericano, los que evitó gracias a un moderno sistema de radar que rastrea zapatazos cuando vienen directo a la cara. Muntadar al-Zeidi, corresponsal para la estación de televisión iraquí Al-Baghdadia, con sede en El Cairo, Egipto, fue identificado como el autor del ataque a Bush, ante la mirada atónita del primer ministro de Iraq, Nuri al-Maliki, y el asombro de los guardias de seguridad, según lo reflejaron las imágenes de la CNN.
El periodista se levantó de su asiento al grito de "este es el fin" y "¡Este es un beso de despedida, perro!" y le arrojó los zapatos. En clara oposición a la estadía de tropas americanas en Irak, que por cierto continúan llegando. El accionar de Obama respecto a este punto está por verse. ¿Retirará las tropas en Irak y en Afganistán?, ¿seguirá persiguiendo a Osama Bin Laden? "Esto es por las viudas, los huérfanos y todos los muertos en Irak", agregó el ofuscado periodista mientras era retirado del lugar por guardias.
En un intento por aprovechar el desaguisado para repetir su argumento, Bush dijo no saber cuál fue la causa de la agresión, pues estaba convencido de que lo sucedido "no representa al pueblo de Iraq".
En el lejano Irak, sacarse los zapatos y arrojarlos a quien uno desprecia, es una practica regular dentro de la sociedad, es un signo de repudio ante una persona que ha provocado perjuicios o de alguna manera ha deshonrado el honor de Irak, o de ser irakí, como mostraron cadenas internacionales de televisión, en uno de los archivos de imágenes del derrocamiento de Sadam Husein, al ser derribada una majestuosa estatua de su persona, una multitud arrojaba sus zapatos a la estructura, mientras esta caía.Durante una conferencia de prensa en Bagdad en una visita no anunciada para "despedirse" de las tropas, a sólo 37 días distancia para que herede la guerra su sucesor, el presidente electo Barack Obama, quien ha prometido acabar con el conflicto; El criticado presidente W. Bush fue víctima de un ataque con un nuevo tipo de proyectil.
Un periodista pidió su turno para preguntar y cuando fue el momento de hacerlo, se apresuró a quitarse los zapatos y arrojárselos con ira al mandatario norteamericano, los que evitó gracias a un moderno sistema de radar que rastrea zapatazos cuando vienen directo a la cara. Muntadar al-Zeidi, corresponsal para la estación de televisión iraquí Al-Baghdadia, con sede en El Cairo, Egipto, fue identificado como el autor del ataque a Bush, ante la mirada atónita del primer ministro de Iraq, Nuri al-Maliki, y el asombro de los guardias de seguridad, según lo reflejaron las imágenes de la CNN.
El periodista se levantó de su asiento al grito de "este es el fin" y "¡Este es un beso de despedida, perro!" y le arrojó los zapatos. En clara oposición a la estadía de tropas americanas en Irak, que por cierto continúan llegando. El accionar de Obama respecto a este punto está por verse. ¿Retirará las tropas en Irak y en Afganistán?, ¿seguirá persiguiendo a Osama Bin Laden? "Esto es por las viudas, los huérfanos y todos los muertos en Irak", agregó el ofuscado periodista mientras era retirado del lugar por guardias.
En un intento por aprovechar el desaguisado para repetir su argumento, Bush dijo no saber cuál fue la causa de la agresión, pues estaba convencido de que lo sucedido "no representa al pueblo de Iraq".
Por Italo Salazar Passadore
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